Hoy quedó constituida Xillion Capital. No tenemos todavía un solo activo. Tenemos algo más difícil de conseguir: una decisión.
La decisión es esta: el patrimonio que no se institucionaliza se improvisa, y lo que se improvisa rara vez sobrevive a su fundador. Por eso la sociedad existe antes que las inversiones, y no al revés. Primero la estructura — estatutos, gobierno, disciplina de documentación — y después los activos que esa estructura merecerá.
Sabemos lo que buscamos construir: renta que no dependa de nadie, crédito respaldado por colateral real, liquidez global que dé balance, y socios que sepan hacer lo que nosotros no. Sabemos también cómo: pocas decisiones, muy analizadas, con apalancamiento conservador y horizonte de décadas.
Esta carta se escribe sin nada que reportar, y quizás por eso es la más importante de todas las que vendrán: deja constancia de que las reglas se fijaron antes de la primera compra, cuando fijarlas no costaba nada. Contra esas reglas pedimos que se nos mida.
Empezamos sin activos y sin prisa. Lo primero se corrige pronto. Lo segundo esperamos no corregirlo nunca.
Xillion Capital